Dejarlo morir

Editorial 14/10/2021

Cuando una borrasca deja noqueado un edificio singular, en una ciudad más que singular, lo lógico es pensar en su pronta recuperación y la movilización de todos los recursos disponibles para reactivarlo lo más pronto posible. Pero cuando han pasado nueve meses, las vallas rodean al epicentro socio cultural de la ciudad, y su entorno cercano, en el que había un parque infantil lleno de vida está totalmente descuidado, la recuperación brilla por su ausencia.

Y es este lugar, el del parque infantil, el que dibuja un escenario dantesco. Como una película de terror; como si hubiera sucedido una batalla campal y ningún servicio público municipal se hubiera enterado de lo ocurrido. Es sorprendente la capacidad de olvidarse de todo y creer que con precintar un edificio como el centro cultural es suficiente, hasta que se accione el mecanismo de financiación para su recuperación. 

 

 

 

A día de hoy, la Declaración de Aranjuez como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad podría tambalearse si cualquier responsable de la UNESCO se acercase por las inmediaciones del parque infantil. ¿Cómo es posible que nadie en la administración local, nadie del ayuntamiento y del gobierno municipal hayan intentado proteger el parque y los juegos infantiles? ¿Cómo puede haber tanta suciedad, cristales rotos a plena luz del día y destrozos importantes, sin que nadie haga nada? ¿Qué está ocurriendo en este punto neurálgico de Aranjuez?

Sí, cierta parte de la ciudadanía se reúne y no se preocupa de tirar los residuos en la basura; la basura para ellos no existe (tampoco es fácil encontrar papeleras por la plaza del parque José Luis Sampedro) y el civismo brilla por su ausencia. Vale. Mal hecho, por supuesto. Y por eso hay que insistir en la labor pedagógica necesaria para reconducir este comportamiento y que, también corresponde a la administración, no se nos olvide. La Educación es la base de todo. Pero al margen de ese trabajo de sensibilización, debería haber una gestión política y técnica que, ahora mismo, no se da. 

No se puede dejar morir un edificio, que además no ha contado con el mantenimiento necesario durante los últimos años. No se puede tener un parque infantil precintado durante nueve meses, sin dar otra solución y alternativa al ocio infantil, al juego libre, al deporte al aire libre, y en un estado de dejadez absoluta. ¿Sigue precintado el parque porque existe algún riesgo de derrumbe? Si no lo hay ¿por qué está el parque infantil cerrado y destrozado como si hubiera pasado un tsunami? ¿Cómo es posible que la basura prolifere en este lugar, sin que el ayuntamiento envíe a los servicios de limpieza y actúe con la responsabilidad que exige estar en un cargo público? 

 

 

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