«Éste es el siglo de la mujer. El feminismo es transversal»

En Aranjuez existe un movimiento de mujeres que desde 2018 ha trabajado por dar voz a vecinas ribereñas y a divulgar el feminismo. Un colectivo abierto. ‘La corrala – patio feminista’ ejemplifica la sororidad de la época en la que las corralas eran ese espacio de compartir, hablar, conocerse. Con motivo del 8M, les conocemos más de cerca.

Aquel 8 de marzo de 2018, en el que hubo miles de marchas de mujeres en todo el país contra la discriminación de género, como la violencia machista y la brecha de género, un grupo de mujeres de Aranjuez se hizo fuerte. Fue el punto de inflexión para arrancar y configurar el colectivo que más adelante se llamaría ‘La Corrala – patio feminista’

«Se apagó el 8 de marzo de 2018 y no íbamos a dejarlo aquí. Así que surgió la idea de la Corrala», nos cuenta Marilina López, vecina de La Corrala.  En el verano de ese año comienzan a celebrar reuniones y encuentros en el Farnesio, para definir acciones divulgativas y reivindicativas y también preparar el siguiente 8M, en el que hubo muchos actos y actividades de sensibilización. «Somos un grupo horizontal y de autogestión», explica López.

«Nos gusta montar corralas. Queríamos recuperar ese nombre, con la metáfora de lo que ha sido siempre la corrala, y porque en Aranjuez es algo simbólico que continúa existiendo. Queríamos recrear ese ambiente de sororidad que siempre ha habido en este espacio; de ayuda al apoyo mutuo, de estar entre vecinas…».

Poco a poco fueron ocupando los espacios públicos, para desarrollar diferentes actividades como el cineforum, lectura de libros y puesta en común, y hasta encuentros internacionales, el más reciente el pasado año, con motivo de la pandemia. «Hemos crecido mucho como grupo en el confinamiento«, matiza Marilina López. «Hemos estado unidas, nos hemos visto mucho por zoom, un nuevo punto de encuentro para compartir experiencias, vivencias, para seguir fuertes y continuar en la lucha»

Actualmente, cerca de 14 vecinas forman parte de La Corrala. Inma es una de las últimas en unirse. Lleva poco tiempo en Aranjuez y buscaba «un grupo de activismo feminismo para seguir conectada». La Corrala es un grupo de mujeres diversas y de inquietudes similares por la edad en la que se mueven. Mujeres a partir de 40 años. «Nos interesa montar, por ejemplo, una charla debate sobre la menopausia, asuntos poco tratados, pero que queremos abordar por nuestra situación vital», explican. «Nosotras somos la parte vintage», dice Inma, entre risas.

Han colaborado siempre activamente con ‘Marea Violeta’, otra agrupación de mujeres más jóvenes, con otras situaciones y demandas. «Ellas tienen otra frescura». Han participado en los puntos violeta de las fiestas y en actividades relevantes colaboran conjuntamente. «Nos gusta estar a su lado sin condicionar. El equilibrio entre la experiencia y las nuevas aportaciones», apuntan ambas. 

Próximos proyectos

A pesar de ser un colectivo joven (no llegan aún a los 5 años de vida), tienen bastante claros cuáles son sus objetivos. Uno de ellos, el educativo. «Tenemos una doble finalidad; – explica Marilina López – la divulgación de lo que es el feminismo y ser referente para las mujeres que se acerquen a nosotras. Aunque no tenemos capacidad resolutiva, podemos orientar».

«Hemos observado que en Aranjuez hay un vacío en violencia de género. Hay carencias, hay puntos que no están debidamente coordinados, e intentamos que eso mejore». 

También, desde La Corrala denuncian asuntos que les parecen denigrantes. «Hemos denunciado casos de mensajes machistas en materia publicitaria al Observatorio de la Mujer. Casos de establecimientos de Aranjuez», explica López. 

En la actualidad tienen un proyecto local entre manos. «Un proyecto precioso», cuenta López. ‘Con nombre de mujer’, se llama. «Queremos visibilizar lo que ha sido la lucha de las mujeres aquí en Aranjuez; desde la huelga de la fresa, el motín del pan, que nunca han sido contado por mujeres. También hay mujeres con peso relevante, que están muriéndose, y que tienen historias que contar. O mujeres de la vida cotidiana»

Han observado también que «si no son mujeres santas, vírgenes o reinas, ¡¿cuántas calles hay en el callejero municipal dedicado a las mujeres?!». Desde La Corrala han realizado el barrido de calles y su labor de investigación y apuntan: «Hombres hay muchos célebres, y mujeres, estirando santoral y mujeres de la realeza, pero todas consortes. Queremos que cada vez que se abra una calle nueva tenga nombre de mujer»

La colada violeta

Este 8 de marzo es especial. Siempre lo son, pero en esta ocasión, al tener que cumplir con los protocolos covid-19, no se van a poder juntar como en otras ocasiones en la plaza de la constitución de Aranjuez. Pero eso no les ha frenado para llevar a cabo la colada violeta (7-8 marzo), una actividad que implica a toda la ciudadanía, que quiera aportar un elemento como un cartel, pancarta o prenda feminista. 

«Vamos a tomar las calles de forma simbólica, las redes sociales y los espacios públicos con mensajes feministas de nuevo, para que sigan propagándose esas ideas de igualdad entre todas las personas».

Murales, trozos de tela unidos para una colcha enorme, material de lana tejida durante los últimos meses para visibilizar la necesidad del trabajo realizado por las mujeres como servicio esencial, también durante la pandemia. Y será también como un homenaje a las mujeres anónimas que están en el día a día o mujeres referentes, invisibles en la historia

Tejer, reutilizar, remendar… esas tareas que desde hace siglos han hecho las mujeres, con sus manos, ahora La Corrala, lo traslada a un espacio público. «Es algo poderoso y muy simbólico», explican. 

 

Un encuentro de este tipo no podía terminar sin una recomendación literaria y aquí las compartimos con vosotras.

  • ‘La Vida en el centro: voces y relatos ecofeministas’. Yayo Herrero
  • ‘Nietas de la memoria’. Las Periodistas Paramos.
  • ‘Orlando’. Virgina Woolf
  • ‘Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes’. (Serie literaria infantil). Elena Favilli, Francesca Cavallo
  • ‘Rosa Caramelo’. Adela Turin

 

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