La apicultura renace gracias a una familia de Aranjuez

El apasionante mundo de las abejas ha enamorado a Aurora y Víctor, grandes conocedores de estos insectos, que se enfrascan ahora en un ambicioso proyecto didáctico y de aprendizaje para todos los públicos, a través de una campaña de crowfunding.

En la primavera de 2017 Aurora Chiver y Víctor Rodríguez llegan a la apicultura por puro hobbie. «Fue idea de Víctor; desde siempre se ha sentido atraído por la naturaleza y los ‘bichos’ – explica Aurora –Teníamos una pequeña finca y un día llegó y me dijo: «¡Voy a comprar cinco enjambres!».

Así fue cómo, aún sin tener experiencia en este apasionante mundo, comenzaron a aprender por su cuenta sobre las abejas, observándolas y, mucho, guiándose por el instinto.

Foto: Panales repartidos por todo el olivar ubicado en Ontígola. Autoría: Cedida

En el municipio de Ontígola, cercano al Castillo de Oreja, tienen su centro de trabajo. Actualmente la zona sur de la Comunidad de Madrid, y zona limítrofe, como Ontígola, no tienen casi apicultores, no se considera zona apícola, pero históricamente sí lo fue (en Latín el Castillo de Oreja se llama Apis Aurelia) y «creemos que es posible retomarlo», aseguran ambos. No hay que olvidar que existen otros municipios vinculados a las abejas en su nomenclatura, como Colmenar de Oreja…

Aurora se podría decir que está ‘enganchada’ a las abejas. Al charlar con ella sobre las peculiaridades y virtudes de las abejas, siente pasión. «Es un mundo que enamora, pienso que el que lo prueba no lo deja nunca, porque las vas descubriendo, ves su eficacia como unidad», cuenta. Según parece, la abeja como ser individual no es nada, son un organismo completo en colonia, donde cada uno aporta por el bien común, y Aurora cree que como sociedad tendríamos muchísimo que aprender de las abejas, ya que «aplicando su filosofía seríamos mucho más sostenibles como especie».

Mantener una estrecha relación con las abejas, a diario, no es fácil. A muchos les parecerá una locura, un riesgo, y para otros una aventura al alcance de muy pocos. Pero Víctor y Aurora se dedican a ello y observan cómo estos insectos realizan un trabajo titánico. Son las grandes polinizadoras de los ecosistemas y por eso, como recuerda esta pareja, «son consideradas uno de los seres vivos más importante del planeta, y ¡no es por la miel tan rica que nos dan!».

Foto: Víctor Rodríguez trabajando con las abejas. Autoría: Cedida

Sin embargo, a ojos de cualquiera, la abeja mielifera es la más conocida y, «entre las más de 20.000 especies que existen, es la más efectiva», apuntan. Además, no debemos olvidar que nuestra alimentación está directamente relacionada con las abejas, debido a que el 75% de las frutas y verduras que consumimos son posibles gracias a ellas.

¿Pero, y si nos pican? El temor de gran parte de la población. Aurora lo explica: «Muchas personas las confunden con las avispas, y lo primero que piensan es que pican. No lo vamos a negar por completo, pero cabe recalcar que una abeja sale de su casa en busca de alimento; no nos atacará, no somos su prioridad, hay que dejarlas tranquilas, porque sólo pican si sienten una amenaza directa».

 

Un olivar a todo color

Esta familia de Aranjuez lleva tres años regentando una tienda especializada en miel. «Aquí fue cuando descubrimos la desinformación tan enorme que existe sobre las abejas y, a su vez, percibimos el interés que hay por conocerlas, verlas en su hábitat natural e interactuar con ellas», explica Víctor.

Foto: Las abejas son grandes protectoras del ecosistema. Autoría: Cedida

De ahí surge la campaña de crowdfunding para desarrollar un proyecto más ambicioso sobre apicultura, con el objetivo de «transmitir todos los conocimientos que hemos adquirido en este tiempo con todo aquel que quiera saber más». La ilusión les desborda cuando hablamos de este nuevo paso que van a dar. «Queremos ofrecer rutas apícolas; somos padres y sabemos lo importante que es transmitir valores a los pequeños. Nuestro espacio será eso, un lugar donde, de manera altruista, se compartirá conocimiento sobre las abejas y su gran papel en el mundo”, dicen.

 

 

 

 

Foto: Finca donde desarrollan su actividad. Autoría: Cedida

El proyecto para la ‘Colmenita del Tajo’ consiste en construir una isla con flores duraderas (no anuales) como pueden ser los almendros, romeros, espliego, etc., en una parcela de 5.000 metros.

También será necesario construir un horno de abeja, donde pueden vivir de manera completamente natural (sin añadir cera como en las colmenas de madera) y la instalación de un espacio creativo donde poder divulgar la gran importancia que las abejas tienen para la humanidad y el futuro de nuestro planeta.

«Hay que tomar conciencia de la situación en la que se encuentran – recuerdan Aurora y Víctor – cada año mueren miles y miles de abejas por el uso de pesticidas en la agricultura, los monocultivos y la destrucción de hábitat naturales las pone gravemente en peligro». Por eso, apuesta también por llegar a los centros educativos y dar a conocer este mundo a las futuras generaciones.

Apilandia aún es un sueño pero puede pronto convertirse en realidad (el objetivo es recaudar unos 15.000 euros). Pero esta joven pareja de apicultores también tienen interesantes consejos que ofrecernos para mantener el ecosistema y ayudar a las abejas. «Si tienes una terraza, un balcón, planta flores para que puedan alimentarse… ¡les encanta la lavanda ,el romero, la caléndula, la menta, entre otras!».

 

 

 

 

 

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