La despensa ribereña más solidaria, se despide

Hace un año, ante la situación tan extraordinaria por la que atravesaba el país, la Red Solidaria Zerrillo comenzaba a dar sus primeros pasos en Aranjuez, con el fin de ayudar a muchas personas y familias que el covid-19 había dejado sin recursos y con inseguridad. Doce meses después, se pone fin a la despensa solidaria, entre lágrimas, pero con la satisfacción de haber estado cerca del pueblo y sus vecinos.

Fuente: Aranjuez Hoy

El último reparto. La última caja. La última. Así podríamos resumir lo que se está viviendo en la Red Solidaria Zerrillo estos días, con motivo del cierre de la despensa solidaria que ha atendido, en algo más de un año, a 250 familias de Aranjuez, con 950 repartos. Números que son personas, familias, niños y niñas que gracias a la solidaridad, empuje y apoyo colectivo de los que forman esta Red, han tenido cubiertas, de alguna manera, las necesidades de alimentación durante este último y difícil año.

«La despensa nació por la inquietud ciudadana, por la preocupación que vivíamos tras el confinamiento, y actuamos en base a lo que se estaba viviendo en ese momento», nos cuenta Carlos, rodeado del bullicio de gente preparando cajas para el último reparto de hoy miércoles. Él ha sido uno de los impulsores de este proyecto solidario, y junto a Carlos, otros vecinos y vecinas proactivas que llegaron donde otros recursos no lo conseguían.

«Las últimas llamadas que está recibiendo la ‘oficina’ no son del mismo perfil de personas que al inicio. Nosotros no hemos puesto trabas en ningún momento, pero hemos hecho entrevistas, hemos indagado y hemos afinado al máximo para prestar el servicio de la manera más adecuada. Nacimos como un apoyo puntual y ahora tenemos que tomar otros caminos, dar paso a otras cosas», explica Carlos.

 

«Para que esto no se convierta en una huida hacia delante, hay que poner un fin al menos, en la despensa.»

El trabajo que ha realizado este grupo, esta Red es encomiable. Un trabajo meticuloso, como si fuera una cadena de montaje a la hora de empaquetar cajas de arroz, legumbres, pasta de dientes o aceite. Su despensa llegó a parecer un supermercado en los meses de más trasiego. Y todo gracias, también, a la solidaridad de colegios, donaciones puntuales y a comerciantes. Había que ayudar y «estar allí donde nadie llegaba». De esa manera, la Red Solidaria Zerrillo con su despensa llegó a cubrir a a sin papeles, habitantes de las cuevas, exprostitutas, trabajadores en ERTE, a privados de libertad, niños ceutís…

Kit de reparto, en el último día de la despensa solidaria. FOTO: Zerrillo

Carlos cuenta que «el desgaste emocional ha sido grande. Haber hecho algo en momentos de incertidumbre ha sido muy positivo, hemos puesto en valor nuestro pueblo. Un pueblo que nos ha legitimado». Están orgullosos del trabajo hecho y la emoción inunda la despensa y a los integrantes de la Red.

La Red, además, a través de un comunicado comenta que «no es el fin, mantendremos las herramientas y trataremos de solidarizarnos en lo que buenamente podamos ajustándonos al apoyo mutuo y la solidaridad». Continuarán con otros proyectos y acciones concretas, «pero los tiempos han cambiado; no hay más que ver mayo de 2020 con mayo de 2021».  

En verano dejarán Zerrillo en stand by y, como recuerda Carlos, «queremos mantener la estructura y los cauces de comunicación, y estaremos pendientes de nuevos proyectos y algunos que ya están en marcha como Reusa Zerrillo«

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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